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NOTICIA

¿Es necesario contar con un asesor financiero en el mercado actual?

04 Mayo 2015 | 17:30

El primer panel de expertos del II foro de Asesores Financieros debate la relevancia de esta figura en el proceso de inversión. 

El fortalecimiento de la regulación financiera que llegó con la crisis no solo endureció las exigencias del Gobierno hacia la banca. También hizo lo mismo con las demandas de los clientes a sus entidades. Hace casi una década, el asesoramiento se tomaba como un servicio implícito a la hora de realizar una inversión, pero el golpe de realidad que llegó hace siete años ha supuesto un cambio de actitud en el inversor, más dispuesto a hacer preguntas difíciles antes de optar por un producto u otro.

En este periodo de cambio de mentalidad, la figura del asesor se coloca como principal eje sobre el cual se centran los debates de las grandes entidades en la relación con su cliente y pregunta que ha protagonizado el primer panel de expertos del II foro de Asesores Financieros, organizado por Inversión&Finanzas.com. «La población nos lleva a ser mucho más exigente en la formación del asesor y en los objetivos comerciales que nos planteamos», asegura Sonsoles Santamaría, directora general de negocio de Tressis SV. Entender las necesidades del inversor es ahora la principal prioridad de mejor: «No podemos tratar al cliente como un mero comprador de un producto».

Y es que cuanto más difícil esté el mercado, más crucial se vuelve tener un buen asesor. Como recalca Sergio Míguez, senior management professional del Instituto de Estudios Bursátiles, la abundancia de bonos con rendimiento negativo dificulta a la hora de crear una cartera persificada. Así, «a lo mejor no es tanto momento de ganar rentabilidad como de ganar en protección», plantea.

Son también preguntas que deberían estar haciéndose un segmento de la población cada vez más grande: los autónomos. Manuel Álvarez Rodríguez, director de desarrollo Vida y Pensiones de Caser, lamenta que finalmente no vaya a llegar la carta de la Seguridad Social a aquellos ciudadanos mayores de 50 años ya que supondría una herramienta muy útil para el asesor a la hora de preparar una estrategia de ahorro a largo plazo. 

Los años de productos asegurados con altas rentabilidades generaron un contexto de inversores con poca necesidad de seguir mejorando su cultura financiera. Un ahorrador que ahora se está viendo obligado a plantearse nuevos productos con terminología y cláusulas a las que antes no se había encontrado en su búsqueda de rentabilidad. Pero esto no solo ocurre en España. Álvaro Antón, senior business development manager de Aberdeen Asset Management, contó que trabajando en Reino Unido descubrió que cuatro de cada cinco clientes de la gestora desconocía que su asesor cobraba retrocesiones de los productos que vendía y que esto se restaba de la rentabilidad del cliente y, además, el quinto restante que sí lo sabía desconocía que lo podía reclamar. «Lo que no puede ser es que el cliente no sepa lo que gana y gasta uno y otro», sentenció.